sábado, 20 de marzo de 2010

La reina Ginebra


Cada vez que leo cosas sobre ella, no admiro su belleza ni su rango. Admiro el profundo amor que le profesa Lanzarote, ese amor cortés. Es su vasallo y su amante, es una marioneta en sus manos, su voluntad es la de la reina y su razón de vivir, ella. Envidio a Ginebra, y me da lástima Arturo. Peo aún así ¿quién no quiere ser Ginebra, y tener alguien que te ama tanto como para humillarse por ti?

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